ECUADOR HOY

LatinoAmérica avanza hacia el "Socialismo del Siglo XXI"


chavez-correa-evo“ECUADOR: victoria absoluta del 78% del si en consulta. Pueblo escribe historia de soberania y dignidad. El pais va hacia su segunda independencia. Se avecina un nuevo estado de derecho y justicia.
Rafael Correa celebra sus tres meses de gobierno motivando a su pueblo a ir hacia el cambio y la esperanza, enterrando el pasado.” - ALTERCOM -

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Ecuador: Aplastante triunfo - Cita con la historia

* Fuentes: Agencias Reuters, AFP, AP, DPA, EFE, Altercom, ALAI, La Nación –Arg, Atilio Boron  -         ALIA - 2007-04-16

Agencia Latina de Información Alternativa

Aplastante triunfo


QUITO.- En un paso clave para su proyecto político de reforma radical del Estado, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, logró ayer un contundente triunfo cuando los ecuatorianos aprobaron de forma mayoritaria un referéndum que autoriza el llamado a una Asamblea Constituyente para redactar una nueva Carta Magna que transforme las instituciones del país.

El 78,1 por ciento de los electores habría apoyado la propuesta del líder nacionalista de crear una Asamblea con plenos poderes, según una encuesta en boca de urna de la firma Cedatos-Gallup Internacional. Con esta nueva Constitución, Correa busca instaurar el "socialismo del siglo XXI" en Ecuador, siguiendo el modelo de su par Hugo Chávez en Venezuela.

La convocatoria a una Asamblea Constituyente fue una promesa de campaña y la principal propuesta del gobierno del mandatario, que lleva sólo tres meses en el poder y se encuentra en la cúspide de su popularidad, que bordea el 70 por ciento.

El resultado marca un punto de inflexión en la inestable democracia del país y encarrila el proyecto de Correa, quien prometió desactivar con la reforma fenómenos que alentaron la destitución de tres mandatarios desde 1997, así como la pobreza que golpea a seis de cada diez ecuatorianos.

"Hoy [por ayer] ha triunfado ese infinito amor por la patria", dijo el mandatario, y aseguró que comenzó una "nueva etapa" para el país.

Según el sondeo en boca de urna de Cedatos-Gallup, un 78,1% de los ecuatorianos apoyó el sí que impulsó Correa y un 11,5 votó por el no, mientras un 7,1 por ciento anuló su voto y un 3,3 por ciento votó en blanco. Los resultados oficiales se conocerán el viernes.

Este escenario representa un nuevo revés para los partidos tradicionales, que fueron incapaces de cerrar el paso al proyecto de Correa, a quien acusan de ser un aprendiz de "dictador" y de seguir los postulados socialistas de su amigo personal Chávez.

El líder venezolano saludó con euforia el triunfo de su colega. "¡Alerta, alerta que camina, la espada de Bolívar por América latina!", afirmó. "¡Viva el Ecuador, viva Correa! Así avanzamos en América latina, de victoria en victoria, de triunfo en triunfo", agregó.

El logro de Correa desató la euforia de decenas de miles de personas en Quito, donde al cierre de esta edición se preparaba una masiva celebración por parte de los seguidores del mandatario, quien se convirtió en la gran sorpresa del mundo político tras un breve paso por el Ministerio de Economía en 2005.

La convocatoria a una Asamblea, que tendrá poderes totales para modificar el esqueleto jurídico, institucional y económico del Estado, capitalizó el descontento de la población con los partidos tradicionales.

El mandatario descartó la posibilidad de que la Asamblea modifique el sistema de dolarización vigente desde 2000. También afirmó que buscará despolitizar los organismos de Estado, ir hacia una descentralización y, en lo económico, "superar el nefasto modelo neoliberal que fue legalizado con la Constitución que está vigente".

Hacia la Asamblea

"Faltan muchas más batallas por ganar", destacó, y anticipó que buscará la unidad en las candidaturas a constituyentes para formar una fuerza "patriótica y progresista para dominar de manera absoluta la Asamblea", en una muestra de su interés por liderar la campaña para captar el mayor número de escaños. Los otrora grandes partidos políticos no han especificado su estrategia de cara a la Asamblea.

Ante acusaciones de sus opositores, a quienes considera "mafias políticas", que le adjudican la intención de querer implantar un modelo similar al de Venezuela, Correa afirmó: "Jamás permitiremos la imposición de un modelo extranjero en nuestra patria, y el pueblo ha aprendido a creer en nosotros".

Los ecuatorianos deberán ahora elegir en el último trimestre del año a los 130 constituyentes, cuyo trabajo podría extenderse por 180 días con una prórroga de 60 adicionales.

Correa, que aprovechó su triunfo para anunciar que había cancelado la totalidad de la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para evitar su intromisión, ha advertido que renunciaría si una mayoría de derecha lograra controlar la Asamblea. Este órgano, que será el segundo de su tipo en la última década, marcará la vida política del país en 2008. La Constitución, que reemplazaría a la vigente desde 1998, deberá ser aprobada por otro referéndum.

La instauración de asambleas constituyentes es una fórmula utilizada por líderes de izquierda de la región, como Chávez y el presidente de Bolivia, Evo Morales, quienes las instalaron para transformar el Estado luego de acceder a la presidencia, con el objetivo de consolidar su poder.

El proceso electoral se desarrolló en medio de una crisis política en Ecuador que aún no ha terminado entre las mayorías del Congreso y del Tribunal Electoral, que destituyó a 57 legisladores de oposición de sus cargos, acusados de obstruir el proceso electoral.

Los próximos pasos

Qué pasará ahora
 Al concluir un proceso que podría prolongarse durante 15 meses, Ecuador tendría su vigésima Constitución.
 Habrá un lapso de 45 días para la inscripción de candidaturas para constituyentes. Podrán postularse quienes tengan firmas de por lo menos el 1% del padrón electoral (92.000 personas).
 Luego, la campaña electoral de los candidatos a constituyentes se extenderá durante los siguientes 45 días. La financiación será estatal y estará prohibido el aporte de capitales privados.
 Los miembros de la Asamblea serán 130, todos mayores de 20 años. Seis de ellos podrán ser representantes de los ecuatorianos que han emigrado.
 Una vez elegidos, los miembros de la Asamblea, que contará con plenos poderes, deberán redactar la nueva Constitución y transformar el marco institucional del Estado. Su instalación debe realizarse en un máximo de 150 días.
 La Asamblea estará en funciones durante 180 días, con una eventual prórroga de 60 días adicionales.
 El texto de la nueva Carta Magna deberá ser confirmado mediante un referéndum, dentro de los 45 días siguientes a su aprobación.

Las propuestas de Correa 
 Si el Congreso destituye al presidente, el Parlamento también debe dejar el poder.
 Que el mandatario de turno disuelva por una sola vez el Congreso.
 Reordenar territorialmente el país y configurar seis o siete regiones autónomas.
 Superar el modelo neoliberal.

Ecuador: Cita con la historia


Atilio A. Boron.-

Con el triunfo del sí se abre un proceso tendiente a poner fin a esta intolerable escisión entre derechos constitucionales que se convierten en letra muerta y un orden democrático deslegitimado e inoperante.

Rafael Correa quiere refundar el Estado ecuatoriano. ¿Se trata de una maniobra “populista” o responde a una necesidad histórica? La derecha dice que lo primero, y la propaganda para descalificar la iniciativa presidencial apeló a las técnicas usuales en estos casos: “campaña de terror”, mentiras “que parecen verdades”, y todo tipo de chantajes. Si gana el “sí”, decían los sedicentes “custodios de la democracia y la libertad” tan valorados por George W., es votar por el caos, el autoritarismo presidencial, el aborto, el comunismo. Incluso llegó a decirse que, envalentonado por su triunfo, ¡Correa expropiaría las tierras de las comunidades campesinas!

Afortunadamente esta campaña no parece haber sido demasiado eficaz para “formatear” la conciencia política de las masas ecuatorianas. Su notable triunfo contra el multimillonario Noboa en las elecciones presidenciales pasadas fue una primera señal de los límites con que tropiezan tales ardides; la paliza electoral infligida el día de ayer lo ratifica y, de paso, confirma que el llamado hecho por Correa obedece a razones profundas e impostergables por lo que el triunfo del “sí” a la convocatoria de una constituyente debe ser saludado como un avance político de primera magnitud.

Son muchos los datos que abonan esta interpretación. Una encuesta realizada en 18 países de América Latina por Latinobarómetro a mediados del 2006 demuestra que Ecuador y Bolivia son los dos países con la mayor proporción de ciudadanos que dicen que puede haber democracia sin partidos políticos y sin congreso. En el caso del Ecuador las cifras son de un 45 y un 42 por ciento respectivamente; en Argentina 64 y 71 por ciento. En buenas cuentas, casi la mitad de la población ecuatoriana, harta de los engaños, las maniobras y las corruptelas que se manifestaron con inusual intensidad en ese país cree que es posible construir un régimen democrático sin partidos ni congreso.

Si observamos la proporción de gente que cree que el gobierno favorece a unos pocos privilegiados en lugar de hacerlo a favor de todo el pueblo los resultados son escandalosos. Sólo el 11 por ciento de los ecuatorianos creen en lo segundo; 89 por ciento, en cambio, cree -¡con razón!- que se gobierna a favor de los ricos y poderosos, siendo estos guarismos los más extremos de toda América Latina. Lo interesante del caso es que pese a estas decepcionantes realidades los ecuatorianos siguen teniendo confianza en la democracia: el 54 por ciento dice que es preferible a cualquier otra forma de gobierno, una cifra similar a la de Chile (56 por ciento) y superior a la de Colombia (53 por ciento) y Brasil (46 por ciento). Esta virtuosa persistencia del apoyo a la democracia es tanto más loable si se tiene en cuenta que cuando se le preguntó a los entrevistados si se hallaban “satisfechos” o “más bien satisfechos” con el funcionamiento de la democracia en Ecuador apenas el 22 por ciento respondió afirmativamente.

Conclusión: la propuesta del presidente Correa es razonable y necesaria porque intenta subsanar la profunda deslegitimación que ha sufrido la democracia a manos de gobiernos “pseudo-democráticos” que una y otra vez traicionaron el mandato recibido en las urnas. No por casualidad grandes movilizaciones populares desalojaron a tres presidentes en menos de diez años. Una de las más distinguidas sociólogas ecuatorianas, Ana María Larrea, caracteriza a la constitución de 1998, surgida luego del derrocamiento de Abdalá Bucaram, como “esquizofrénica”: de avanzada en la formalización de los derechos medioambientales, de los pueblos indígenas y afroecuatorianos, de las mujeres, de los niños y jóvenes y de los discapacitados pero, al mismo tiempo, su talante neoliberal consagra un estado “ausente”, débil, sin adecuados organismos de control democrático y perpetúa un sistema político (partidos y congreso) con escandalosos niveles de irresponsabilidad y corrupción, lo que impide que los derechos que contempla puedan materializarse.

Con el triunfo del sí se abre un proceso tendiente a poner fin a esta intolerable escisión entre derechos constitucionales que se convierten en letra muerta y un orden democrático deslegitimado e inoperante. El objetivo de la reforma será reconstruir al Estado, crear dispositivos que garanticen la redistribución de la riqueza y la justicia social, la defensa de la soberanía nacional y la nacionalización de los recursos naturales. Claro que nada de esto podrá lograrse sin vencer la encarnizada resistencia de las clases dominantes y sus aliados en Washington. Tal como se ha dicho una y otra vez, quien pretenda reformar nuestras sociedades no tendrá que vérselas con hidalgos adversarios prestos a reconocer que su ciclo político ha concluido sino con feroces enemigos dispuestos a responder con los horrores de una sangrienta contrarrevolución la osadía de pretender cambiar un orden que sus beneficiarios no sólo n justo sino también natural e inmutable.

Correa ha triunfado y demostró no sólo sabiduría para planear y ejecutar su estrategia de construcción de poder sino además el valor y la audacia que requieren todas las grandes iniciativas políticas. Ecuador necesita este acto fundacional, y parece haber encontrado el personaje capaz de encarnar esa necesidad histórica. Puede sonar demasiado hegeliano, pero como Marx se encargó de demostrar la historia es siempre un proceso dialéctico en donde los grandes procesos estructurales requieren de la aparición de ciertos sujetos colectivos e individuales. En los últimos diez años Ecuador vio nacer a los primeros. Ahora parece haber encontrado a su líder. ¡Enhorabuena!